(Por Laura Fernández Goldaracena)
Si pudiera pedir un deseo, sería cambiar el cuerpo de todos los afectados por FM y SFC sólo por un día con todas y cada una de las personas que a lo largo de todos estos años no han creído en nosotros y no han sido capaces de ver más allá de nuestro físico aparentemente sano. Traspasar nuestro dolor y nuestra fatiga a otros cuerpos sería la única manera de que pudieran entendernos. Creedme si os digo que los “portadores de nuestros cuerpos” estarían encantados de que pasara el día para volver a recuperar sus propios cuerpos y como no, sus propias vidas.
Si pudiera pedir un deseo, sería recuperar nuestras anteriores vidas, todos esos sueños que teníamos y que aún no hemos podido cumplir, todos esos planes que tuvimos que cancelar en el último momento por no encontrarnos bien, todos esos trabajos que con ilusión queríamos realizar y a los que tuvimos que renunciar, todas esas noches en las que dormíamos bien y esos días en los que al levantarnos no sentíamos dolor, ni fatiga, todos esos momentos e ilusiones que estas enfermedades nos han arrebatado sin sentido, porque a veces pienso que esto es un sinsentido.
Si pudiera pedir un deseo, pediría conoceros a todos y cada uno de vosotros y vosotras. Conocer a los que habéis puesto nombre, rostro y cuerpo a lo que nos ocurre. A los médicos que han seguido adelante en su investigación de estas enfermedades a pesar incluso de que muchos de ellos “nunca han creído” en ellas, a las asociaciones que tan duro han trabajado y trabajan para dar a conocer la FM y SFC y ser la voz firme y contundente que habla por nuestras voces cansadas y quebradas por el dolor, a todos esos familiares y amigos que se preocupan por entendernos y se desviven por ayudarnos, a todas y cada una de las personas que convivís con estas enfermedades, porque sólo vosotros tenéis la valentía suficiente para ir superando los obstáculos que se presentan día a día y al acostaros lo hacéis con la esperanza de que al levantaros estaréis un poco mejor, aunque casi nunca sea así.
Si pudiera pedir un deseo sería que un 12 de mayo de un año no muy lejano nos dieran la noticia que anhelamos y esperamos, que por fin han descubierto la vacuna contra el dolor, el cansancio y la incomprensión que nos envuelve: “Los enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica y Fibromialgia vuelven a recuperar su vitalidad y su dolor desaparece, la ciencia consigue devolverles su calidad de vida”.
¡QUE NUESTROS DESEOS SE HAGAN REALIDAD!

